sábado, 2 de octubre de 2010


Mi padre es un personaje.
Debe de ser que el otro día fue a ver a mi hermano a un campo de fútbol.
En el descanso, se acercó hasta la barra del bar y pidió "una cerveza sin".
Se lo sirvieron en un vaso de esos típicos de Coca-Cola, y se la bebió con calma.
Cuando empezó de nuevo el partido fue a pagar.
Preguntó el precio y le dijeron que era "2,90€". Teniendo en cuenta que mi padre es de la Cofradía-del-puño-cerrado-debajo-del-brazo, y que pagar eso por una mera cerveza sin alcohol es casi delito, el mosqueo que se pilló fue serio.
Hasta tal punto que decidió tomarse la revancha: cogió y se llevó el vaso de Coca-Cola en el que le habían servido.

Llamadlo travesuras de jubilado, o tal vez signos de locura transitoria; pero lo bien que me lo paso cuando mi madre me cuenta estas historias... ¡No tiene precio!

viernes, 1 de octubre de 2010


Ayer soñé que mi canario mixto, Pavarotti, moría ahogado en su pequeña bañerita. Por suerte, cuando me levanté no era así.

Cuando volví a casa de clase al medio día, le saqué por mi cuarto, como de costumbre, para que se echase unos vuelos. Me fui a la cocina a hacerme una infusión; y a la que volvía a mi cuarto oí que revoloteaba por el salón: se había escapado de mi cuarto, pero ya es costumbre.
Lo raro fue que oí un golpe y que se quejó. Me acerqué a él, que estaba posado en el marco de un cuadro e intenté cogerle.
Al no poner resistencia alguna, me percaté de que algo le pasaba: es un canario rebelde.
Entonces, caí en la cuenta de que se había metido un guarrazo contra el cristal del salón pensando que no había cristal: quería escaparse, el muy desagradecido.
Y para colmo, estuvo en shock una media hora, hasta que entre mimos y carantoñas logramos sacar de nuevo su lado rebelde y malhumorado.

p.D: Hoy canta y se enfada con total normalidad

jueves, 30 de septiembre de 2010

Ah, gracias...

Hace unos días volvimos del Festival de Cine de San Sebastián. Como todos los años, hicieron una fiesta principalmente para el jurado joven en la discoteca Bataplán. Allí, nos encontramos con 2 directores de películas de la sección "Horizontes Latinos". Uno era argentino y el otro mexicano.

El argentino, de forma pesarosa nos comentaba que su película era la peor votada por el jurado joven, a lo que yo le dije: "No, hay otra por debajo"
Él, entre sarcasmos e ironía me dijo: "¡Ah, bueno! Me consuela..."

Mientras nos sacábamos una foto, el otro director, el mexicano, me coge y me dice:
"Qué feo eso que le dijiste... Es como si yo te digo que tú no eres la más fea de esta fiesta, si no que eres la segunda más fea...", a lo que le contesté: "Ah, gracias...".

Para rematar, luego no dejaba de mirar a donde estábamos una amiga y yo mientras bebía de su copa. Intimidando a tope...

jueves, 11 de marzo de 2010

Sueños


Una vez leí un libro sobre los sueños. Decía que los sueños son muy importantes, porque si no soñásemos, nos volveríamos locos.
En mi opinión, muchas veces son los sueños los que nos vuelven locos y nos trastocan.

- Mira Carlos, ésta es mi hermana.
- ¡Por fin!


"Y cada vez que paso por al lado del gimnasio de la uni en el autobús me acuerdo de aquel día"


sábado, 6 de marzo de 2010

Lo que daría por volver...

Esta noche he vuelto a recordar, al probar el ColaCao que me acababa de hacer, aquellos cacharritos que regalaban con el mismo cuando teníamos 10-12 años... Baticao, Karaocao...

En el pueblo, en casa de los abuelos, recuerdo que en verano guardábamos esos cacharritos en la despensa de debajo de la escalera, y solamente los sacábamos a la hora del desayuno. Como los primos eran mayores, eran sólo para mi hermano y para mí.
Los desayunos en el pueblo eran geniales.
Cuando fuimos creciendo, la abuela Margarita compraba al panadero una napolitana para Aitor y para mí. Había de chocolate o de crema. Las que más nos gustaban a los dos eran las de chocolate, pero había un problema: Como vivíamos en la mitad del pueblo, para cuando llegaba el panadero en su furgoneta a nuestra casa, las vecinas de arriba habían comprado o toda la bollería o la mejor parte: las napolitanas de chocolate.
Cuando por la mañana bajábamos las escaleras y no encontrábamos lo que queríamos pensábamos: ¡Vaya! La Juli o la Pili ya se han llevado las napolitanas de chocolate...

En el caso de que sólo quedara una de chocolate y la otra fuera de crema, el que primero se levantara de los dos elegía.

Ayy... ¡Lo que daría yo por volver a aquella época!
En todos los sentidos...

Reflexiones


Me has hecho pensar. Pero mira, soy feliz.
¿Me hace falta algo? Pues seguro que sí, pero no me vuelvo loco...

¿Fotos? No sé, a mí me gusta el contraste mar-montaña y las olas.

jueves, 4 de marzo de 2010

La hora del café

"No, no me importa el sabor del café. No me importa si es de esta cafetería, de máquina o de sobre...
Has de saber que lo que me importa no es el café en sí, sino la hora de tomarlo porque estoy contigo..."