domingo, 10 de abril de 2011

El pasado... siempre vuelve.

Nunca había pensado en lo fácil que es considerarte una persona fuerte. Es fácil hasta que con mínimos imprevistos te vienes abajo. Todos tenemos antiguas amistades que por X razón ya no forman parte de nuestra vida. Bueno, o eso pensamos, que ya no forman parte de ella.

Pero es sumamente difícil "deshacerte" de cierta gente cuando ha supuesto tantísimo para ti. Quieras o no, tu ruptura con esa gente ha supuesto un antes y un después en tu vida, en tu forma de ser y en tu forma de percibir las cosas.

Es doloroso ver cómo gente a la que has querido tantísimo es capaz de hacerte tanto daño. Y te hacen daño pero sin quererlo, no quiero decir con esto que sea intencionado. El caso es que tú estas bien sin ellos. Pero de repente, sin más ni más, reaparecen con comentarios desafortunados.

Entonces intentas autoconvencerte de que todo va bien, "¡qué más da!, ya no somos amigos...". Da igual, seáis lo que seáis, sigue doliéndote. Al fin y al cabo, es normal, si no fueras humana no te dolería, pero lo eres.

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