
Le gustaba mucho pintarse los labios, montar a caballo y pegarte en broma. Odiaba la falsedad y la gente que se creía mejor que ella. Era de lengua larga y fácil golpear. Cada poco tiempo se teñía de rubia, del color de su infancia. Solía inventarse las canciones, y las cantaba tan convencida que te hacía dudar.
Era enamoradiza y en cada relación se juraba a sí misma amor eterno. Era presumida y le gustaba peinarse y maquillarse. Aún cuando no teníamos dos dedos de frente solíamos imaginarnos de mayores calzando altos tacones y pintándonos la cara de colores chillones.
Éramos totalmente diferentes pero las dos dábamos la vida por la otra. Se podría decir que nos complementábamos. Si una lluviosa tarde me llamaba y me decía que estaba triste, que le había pasado tal o cual, yo me olvidaba de todo y me volcaba en consolarla como podía. Por supuesto, lo mismo al revés.
Hay mucha gente que opina que existen dos tipos de personas en nuestra vida: los conocidos, con quien echas carcajadas pero con los que no cuentas en los momentos difíciles; y los amigos, con quien cuentas en los momentos de risa y en los momentos duros.
Yo haría una subdivisión, no sabría cómo llamarla pero la definiría como “gente con la que cuentas en los momentos duros pero no en los momentos de diversión”. Sí, es muy raro, pero con ella me llevaba mucho mejor en los momentos de sinceridad y confesiones que en los de diversión y carcajadas.
Si algún día “el destino” o lo que quiera que sea opina que deberíamos volver a juntarnos, lo haremos. Mientras tanto, quedan los recuerdos de toda una vida.
Hola, ademàs de ser una abuela "rara" tengo tambièn un blog. Bueno, medio blog, el otro medio es de Anònima, que ayer estuvo con Esther (el mundo es un pañuelo) y me lo ha comentado en un breve chat recièn. (Para el chat las diferencias horarias no ayudan).
ResponderEliminarPor el tema de este post, quisiera remitirte a un post que escribì tomando palabras ajenas.
http://comentaristasdispersas.blogalia.com/historias/69605
Quizà no coincidamos, lo que aquì cuentas es un caso particular y lo que he tomado de una escritora argentina es una generalizaciòn...pero el final es lo que la vida me ha demostrado que es, duro y hermoso: los amigos no estàn siempre, pero hacen que la vida valga la pena ser vivida.
Un gran abrazo :)