miércoles, 25 de julio de 2012

Carta para Marta


Bilbao, 25 de julio de 2012

Carta a una amiga, ¿qué digo amiga? A una hermana. En unos meses nuestros caminos se bifurcarán, quién sabe si para siempre o por un tiempo. No puedo expresar con palabras todo lo que pasa por mi cabeza, y lo que es aún más difícil, por mi corazón.




No te voy a hablar de cuándo ni cómo nos conocimos, el modo no es lo más importante, lo importante es eso, que nos conocimos. Te recuerdo siempre cercana, dispuesta a querer y a ayudar. Siempre me has dicho que se te da mejor escuchar que aconsejar, pero aun así, créeme, tus consejos me han servido de mucho: palabras de ánimo cuando he estado en lo más hondo y gestos de alegría en momentos felices; siempre eso, cariño.

No te quiero mentir, me parte el alma pensar que ya no habrá más discusiones bajo la lluvia, ni visitas al vending de vuelta a casa, ni pérdida de relojes en fiestas de mi pueblo. Tampoco habrá cenas “románticas” por tu cumpleaños, ni me cantarás el cumpleaños feliz en guaraní cara a cara, ni fiestas arbitrales, ni llegar de fiesta y pasarnos horas hablando de la mitología de Paraguay.
A la vez estoy feliz, porque sé que te has reencontrado con tus raíces, con tu gente de siempre y con tus costumbres. Sé que allí serás feliz, espero que al menos tanto como lo has sido aquí. También sé que te cuidarán, y sé que irás a por todas con tal de conseguir tus metas.

Es verdad que también ha habido momentos de distancia entre las dos, pero por todo ese cariño que nos ha unido, han quedado en eso, en momentos. Han podido pasar semanas, e incluso meses sin hablar, pero al volver a vernos todo volvía a su cauce, bastaba con mirarnos y escucharnos para darnos cuenta de que estábamos hechas la una para la otra. Habrá pasado el tiempo, habrá ido y venido gente por nuestras vidas, pero nosotras y nuestra amistad hemos seguido en pie.

Y ese, justo ése es el motivo de esta carta: dejar claro lo que eres para mí, y claro, que siempre lo serás. Sé que la distancia dificulta las cosas, pero si hay sentimiento, no queda más que poner de nuestra parte para que esta llama no se apague. Por mi parte, me ocuparé de echar leños a la hoguera, ¿y tú? ¿me ayudarás a que este fuego no muera?

No hay comentarios:

Publicar un comentario