
Y tanta unión volvió a sentir, que no pensaba más que en volver. Sólo volver y volver.
Habló con la gente, se reconoció en ellos, volvió a sentir el brillo en las miradas de los del pueblo, de su gente, de su familia...
Y no le quedaban más que un par de semanas para que su sueño se reanudase.
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