domingo, 26 de diciembre de 2010

¡Felices fiestas!

Ante todo, ¡felices fiestas a todos!. Ya estamos a día 26, así que ya tocaba decirlo. En realidad hay gente que ni cree en Dios ni celebra especialmente la Navidad, pero igualmente, les felicito las fiestas.
Estos días son de regalos, comilonas, reuniones familiares... Y con esto último, con las reuniones familiares, no puedo evitar acordarme de los que ya no están. La abuela Carmen y el abuelo Pedro, el tío Tiquio, la abuela Margarita y el abuelo Pascual... Y muchas otras personas que aunque no fueran de la familia, formaban parte del círculo cercano.

Recuerdo las cenas de Nochebuena en el comedor de la casa de los abuelos. Allí nos metíamos todos. Seríamos fácilmente 18 personas en 12 metros cuadrados. Cenábamos lo normal: langostinos, jamón, rabas, espárragos... Tal vez no fueran alimentos delicatessen, pero sin duda alguna, son los mejores recuerdos que guardo de toda mi existencia.
Unas Navidades blancas, frías, con olor a leña quemada y villancicos en la radio de la cocina.

No estoy triste porque ya nunca volverán esos momentos, sino que estoy contenta porque tuve la oportunidad de vivirlos, compartirlos con estupendas personas y porque siempre formarán parte de mí.

Canción para la Navidad - José Luis Perales

jueves, 16 de diciembre de 2010

Amores de verano II

Pasó el estío. Se fue el otoño dejando paso al invierno, y al final de la fría estación llegó Semana Santa. Llegó el momento de reencontrarse. Durante todos esos meses sin verle ella había meditado, había pensado una y otra vez qué se le pasaría a él por la cabeza cuando le dijo que le gustaba.
En la despedida lo pasó mal, dio una y mil vueltas al hecho de que no le vería hasta el verano que viene o con un poco de suerte, hasta Semana Santa: Así fue, en Semana Santa se vieron.

Mientras él se acercaba a ella para saludarla, ella se juró y perjuró que no caería rendida a sus pies. "Ya no me gusta, ¡¡no, no!! ¡No me gusta!", repetía en su cabeza.
Le dio dos besos un poco reticente pero la sonrisa de Victor la derrumbó. Su deseo de no caer se venía abajo poco a poco.

Una noche salieron de fiesta. Carmen se mostraba ciertamente fría y distante con él: no quería sucumbir ni un poquito más a él. Las amigas de Carmen, con las que tenía una gran complicidad y conocían toda la historia entre ellos dos, se fueron dejándoles solo en una ruidosa discoteca. Y entre canciones a las que apenas prestaban atención y en medio de una maraña de gente, él le dirigió una mirada penetrante y cálida, como pidiéndole que se acercara a él. Ella lo hizo, pero tan sólo para aclarar la situación:
- ¿Sabes? Lo único que quiero es que nuestra relación no cambie por lo que te dije.
· ¿Bromeas? Para nada va a cambiar, ya te lo dije.
- Bueno, me alegro.
Carmen se quedó más tranquila y respiró aliviada. Le dio un amistoso beso en la mejilla para dar todo por zanjado.
Ella tenía un piercing debajo del labio y le pinchó ligeramente, entonces él le dijo:
· ¡Ay! Pincha, ¿a ver aquí...? - Señalándole debajo de su labio, ella le besó donde él le indicó - ¿Y aquí? - le dijo tocándose los labios.

Ella se quedó asombrada pero no quiso aguantarse las ganas de besarle. Fue una noche preciosa, jamás, ni en sus sueños imaginó algo así, un acercamiento tan bonito.

Pero la noche y su magia acabaron, y llegó el día siguiente. Victor no se mostró para nada frío, pero tampoco mostró acercamiento hacia Carmen. Por eso, Carmen vio clara la situación: ya no habría más besos inesperados ni miradas cómplices.

Pasaron los años, y su relación siguió siendo cercana, muy afectuosa. Carmen cambió mucho, tanto físicamente como psicológicamente: ganó confianza en sí misma y evitó sus comeduras de cabeza y elucubraciones adolescentes. Víctor en cambio, apenas cambió: siguió siendo tierno pero ardiente según la situación.

Este fue, sin duda alguna, un amor de ensueño, fugaz e inesperado. ¿Quién le iba a decir a Carmen que tendría algo tan bonito con alguien a quien quería tanto?

martes, 14 de diciembre de 2010

Amores de verano I

Carmen era tímida pero impulsiva. Se sonrojaba con piropos peor se venía arriba con las críticas.
Tal vez su autoestima no era tan alto como el de sus amigas, y en ocasiones su seguridad en sí misma brillaba por su ausencia, pero no dejaba de ser una chica auténtica.

Un verano conoció por casualidad a un chico en fiestas de un pueblo. Le conocía de vista pero no le llamó la atención. En cambio, al cruzar sus primeras palabras con él, se dio cuenta de que se había enamorado.
Tal vez la palabra "enamorar" le quedaba grande, porque no tenía muchos antecedentes con los que compararlo. Fuera lo que fuese, sintió una grandísima atracción hacia Victor.

Se vieron durante todo el verano. Rieron, compartieron opiniones, vivieron situaciones. Pero no fue hasta que él se fue del pueblo que ella se atrevió a decirle lo que sentía por él, y por un mensaje de texto le dijo: "Ahora que no puedes rechazarme te lo digo: me gustas. Sólo espero que no te alejes de mí por ello"

Él le contestó que jamás pasaría eso, que le había cogido mucho cariño y por ello la quería a su lado.


[C o n t i n u a r á]

lunes, 13 de diciembre de 2010

Domingo familiar

Ayer fue un día chachi. Fuimos a Balmaseda mis padres, mi hermano y yo. Mi hermano tenía partido, y mientras él y mi padre perdían el tiempo en el campo de fútbol, mi madre y yo fuimos a pasear por el pueblo, además llevé la cámara para hacer fotos.
Es un pueblo muy bonito y además la gente es muy maja: al menos la chica del bar que nos atendió.
Luego habíamos quedado con mi tío, el hermano mayor de mi padre, al que no veía desde hacía lo menos 5 años. La verdad es que se conserva muy bien, le ví guapo. ¡Además me hizo mucha ilusión verle!

Luego fuimos a comer a Zalla, donde la tía que nos atendió tenía más suciedad en las uñas que mi local del pueblo después de fiestas... ¡Imaginaos!

Pero bueno, en general fue un día bien.


p.D: La foto es de mi padre y mía. Va a ser verdad lo que dice mi madre, que somos iguales... ¡Hasta en los gestos!
p.D.2: La foto la he subido por el detalle de que salimos parecidos, pero no os creáis que somos así en realidad... jajaja No salimos muy favorecidos.

viernes, 10 de diciembre de 2010

¡Quién pudiera!

¿De dónde sería esa nevera?
¿Quién dormiría en el colchón que sujetaba ese somier?
Paseando por el pueblo, son tantas las preguntas que me inundan la cabeza...
Me gustaría poder viajar por un momento al mismo pueblo pero hace 50 años.
Ver a mis abuelos vivos. Ver a mi madre y a mis tíos muchísimo más jóvenes. Verles en facetas que desconozco y nunca conoceré.
Ojalá existieran respuestas a todas mis preguntas.

viernes, 3 de diciembre de 2010

"Aita, eres único"


Este fin de semana pasado, mis padres estuvieron en Madrid visitando a algunos amigos. Según me contó mi madre, se encontraron por la Gran Vía con Santiago Segura. Al majete de mi padre se le ocurrió la brillante idea, en vez de hacerse una foto con él o simplemente decirle “hola” como hace todo el mundo, de decirle “¡Aupa Atleti!” por eso de que Torrente es un incondicional del equipo. Cuando llegaron a Bilbao, mi padre viene donde mi hermano y donde mí y nos dice: “Oye, Santiago Segura es del Atlético de Madrid, ¿no?”. Mi hermano y yo nos miramos, y tras aclararle que no, que eso era en la conocida película, mi padre se quedó pensativo.

Luego se cruzó en el portal de la casa de unos amigos con una chica, le sujetó la puerta, y cuando ésta se lo agradeció, el le dijo “Aupa!”. La chica se le quedó mirando y le dijo: “Eres vasco o navarro, ¿no?”. Mi padre dijo que sí, “de Bilbao”. Yo siempre le digo: “Aita, que tú no eres de aquí, ¡¡que eres de Burgos!! Por mucho que vinieras aquí con 1 año, naciste allí…”. Y él siempre me contesta: “Josune, ¿tú no sabes que el bilbaíno nace donde quiere?”. Ahí es cuando yo ya me callo y me río.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Recuerdos


La gente dice que los recuerdos son lo que nos queda del pasado. Sí, vale, estoy de acuerdo... Pero... ¿no os parece tristísimo basar tu relación con una persona en los recuerdos de lo que fue una relación?

Yo lo pienso, y cuando veo que la gente no para de recordar momentos, lugares, situaciones... Pienso... ¿Qué pasa? ¿Que no tienen vivencias actuales de las que hablar? Qué tristeza, ¿no?

Por eso creo que, una buena forma de darte cuenta de que tu relación con una persona se está yendo al traste es verte día sí y día también hablando de vuestras experiencias del pasado.

Aún así... ¡Que vivan los recuerdos!